Por Valentina Leon
Inmersos en un bosque de fábulas, pequeñas estrellas y árboles encantados componen el marco de una temporada de aires gélidos y siluetas que abrigan.
Esta temporada otoño-invierno proponemos conjuntos caracterizados por la superposición de texturas y distintos largos que protegen el cuerpo y envuelven la figura.
La silueta femenina presenta fuertes reminiscencias de la década de los ochenta, donde el volumen se concentra en la parte superior del cuerpo, resaltando aquí particularmente los hombros. Pueden aparecer cortes o cinturones que destacan la cintura, o la figura puede quedar libre en mini vestidos tejidos o tapados en forma de caparazón.
El tejido de punto mantiene su prestigioso lugar dentro de la colección., esta vez a través de hilados suaves y cálidos.
Los cuadros, a su vez, aparecen sobre viyela en camisas y faldas, mientras que las estampas localizadas adoptan formas de animales y flores salvajes.
El cuero emerge con fuerza y es reforzado con tachas que otorgan luz a las superficies. Recursos como flecos y alforzas aportan el ritmo y las lentejuelas destellan en la oscuridad. Asimismo, las espaldas reciben especial cuidado a la hora del diseño, siendo ilustradas por cierres o cortes que exhiben su presencia.
Las vedettes de la propuesta son sin duda las leggins, que en su variedad de formatos, tanto lisas como estampadas, ofrecen abrigo debajo de faldas a la cintura o vestidos camiseros.
Como complemento, bolsos, y botines de cuero acordonados dan el toque final a cada propuesta.
El hombre encuentra su lugar en una silueta dinámica que admite sobreposiciones de prendas, mostrándose así listo para actuar en cualquier escenario; tanto en el campo como en la ciudad.
Destacamos los tejidos a rayas y las cálidas secuencias en jacquard.
Las texturas visuales acompañan la fuerte presencia animal y así como también presentan motivos geométricos que abarcan casi la totalidad de la delantera.
Como accesorios, elegimos cinturones con tachas y bufandas rayadas, que son el complemento ideal para completar este look multifacético.
Los niños descubren su lugar entre caminos de rayas, y animales del bosque. Abrigados por largas bufandas y gorros gruesos.
Para las niñas, vestidos en cuadros y tejidos suaves son acompañados por calzas que dan libertad de saltar y bailar. Un ícono de la temporada sería la trench, que da rienda suelta a soñar bajo la lluvia.
Los varones, optan por camisas en viyela y remeras estampadas con animales y mensajes escritos que se hacen escuchar. Los buzos son rayados y las camperas en paño.
Una propuesta que nos remite a los cuentos infantiles y transporta a un ámbito místico con un sinfín de historias.





